PERSIMON











Tan cerca estuvo de él, tan cerca sus manos, sus caras… Tan profundos los ojos fijados los de uno en los del otro. Y aun así no supieron llegar hasta la máxima intimidad, entregarse el uno al otro, besarse, pasar la noche en aquel paraje bañado por la luz de la luna, helándose de frío llenando el uno al otro con sus presencias.

Sentados en aquella pared de alguna antigua casa abandonada y destrozada, no dejaron de hablar y reír. Y ella sabía que podía actuar, no estaba nerviosa porque él es el único chico de todos los que le han gustado que le administraba una completa calma al estar juntos. Ni saltos de corazón, ni temblores de manos, ni cortos de la respiración. Totalmente tranquila, con la mente despejada le hablaba y seguía hablándole sin parar, disfrutando de aquel encuentro. Así pasaron una horas enteras juntos hasta que tuvieron que irse.

Y sigue contándole cosas suyas, manteniendo contacto para ver si va a llegar un día el esperado encuentro. Más romántico que amistoso.



DibujoAndo a tientas por tu amor, desconfío de tus besos,
Tus caricias y tu voz, me han robado el sueño.
Tengo hueco el corazón. Se desangran mis latidos
No me odies si fallé, lo he intentado y no te olvido.

Horizontes separados, por la rabia y el placer.
De tu pacto mi locura, pero aún no he perdido la fe.

Siento, a cada instante que pienso y te alejas mas de mi
Me miro en el espejo, y veo tu reflejo
Dame tu alma, que me comen los fantasmas
Que no se vivir, si no te tengo junto a mí.
Dame tu vida, devuélveme la alegría
Me empapaste en tus cenizas
Hoy te vas y me haces trizas, me haces trizas.

Con el miedo acuestas voy. ¿Dónde esta mi valentía,
Estas ganas de luchar, de curar nuestras heridas?
Y otra vez la soledad, se cuela en el laberinto.
Este amor que naufrago, por el miedo a decidirnos.

Horizontes separados, por la rabia y el placer.
De tu pacto mi locura, pero aun no he perdido la fe.

Dame tu alma, que me comen los fantasmas
Que no se vivir, si no te tengo junto a mí.
Dame tu vida, devuélveme la alegría
Me empapaste en tus cenizas
Hoy te vas y me haces trizas, me haces trizas.

Siento a cada instante que pienso y te alejas más de mí
Me miro en el espejo, y veo tu reflejo
Dame tu alma, que me comen los fantasmas
Que no se vivir si no te tengo junto a mí.
Dame tu vida devuélveme la alegría
Me empapaste en tus cenizas
Hoy te vas y me haces trizas, me haces trizas.



Se enamora por momentos. Cuántas chicas de su  edad estarán en una situación idéntica..? Muchísimas. A quién le importa que una adolescente esté loquita por los huesos de algún joven, alrededor de quien ahora gira su mundo, en quien piensa en cada momento. Imaginar que rodea con sus brazos su cuello, que comparten las fugaces horas de alguna noche de verano en un rincón oscuro habitado por la naturaleza y nadie más. Pensar en detener el mundo para no volver jamás a la realidad de tener que estar asustada, decepcionada, perdida, confundida, enamorada de alguien que no durará más que en esa noche. Y luego se irá, y ella volverá a pensar y pensar y pensar y seguir viviendo solamente de aquellos instantes, porque es él quien la llena de energía vital, él es quien la comprende, quien la mima, quien está a su lado en cualquier situación difícil. Porque lo que ella se cree es que también ella misma es el centro de su universo. Eso es lo que ella se cree.

Sólo acordarse de su risa le provoca alegría en la cara. Su presencia es como un viento cálido que viene del sur y la esconde, y la aparta del frío enemigo.

Porque en esa etapa de vida no hay más alimento que el de la ilusión de reconocer su cara en lo borroso de una foto mal hecha de una vieja revista de su pueblo. Porque no se desarrolla su cuerpecito sino es con el sonido de su risa. Porque para fortalecer necesita que su mirada profunda la llene de amor por dentro, él. Él, quien, es posible que nunca haya sentido batir su corazón al acercarse a ella, que nunca se haya fijado en el color de sus mejillas al mirarla, que nunca haya notado, ni siquiera jamás se haya dado cuenta que, al rozar con ella sin pretenderlo, temblaban sus manos y se le cortaba la respiración. Ya que parecía tan fuerte con su burla, sus bromas, su sarcasmo, con su aparentemente 124768440_c3fbb3fd42_ofuerte personalidad y su tan aparentemente real frialdad en los momentos en que se encontraban juntos charlando, tan estrictamente perfecta, tan práctica y tan lejos de tender a la inocencia y la ingenuidad que ella, en verdad, estaba viviendo.

Sin embargo pasarán meses, pasarán años, y en los pocos encuentros con él, ella se llenará de aquello que necesita para florecer, y luego encontrará a otro y con un poco de él y otro poco del siguiente, perderá esa tendencia a enamorarse de cualquiera para vivir. Y aunque ellos, nunca habrán sabido que era el motivo de sus ausencias lo que le provocaba lágrimas y malestar, a ella ya no le importará. Porque la imaginación es abstracta y no saciará un organismo humano. Porque no vale jugar con lo irreal, porque si te arriesgar a creértelo, al enterarte que él igual está por otra, tendrá el fin su adolescencia demasiado pronto y habrá marchitado sin haber florecido todavía.



et cetera